¡Tequila!
Olvídese del tequila de antaño que bebió en alguna pensión universitaria. Hoy día, el tequila se ha convertido en un licor altamente sofisticado (una bebida nacional, un ícono venerado y un valioso producto de exportación), cuyas versiones de primera calidad se venden a precios más altos que los del whisky escocés, la ginebra y el vodka de las mejores marcas.
Los tequileros mexicanos destilan este noble licor a partir del corazón de las plantas de agave azul, denominadas piñas, que pueden pesar hasta 50 kilos. Cultivado durante milenios, el agave azul crece mejor en el estado de Jalisco, donde los conquistadores españoles destilaron la bebida por primera vez en 1600.
Los mejores tequilas dicen “100 por ciento agave” en la etiqueta. Los blancos no necesitan añejarse. Los reposados (dorado) por lo general se añejan entre dos meses y un año en barriles de roble. Los añejos son los más oscuros, más antiguos y más costosos. Se añejan durante más de un año en toneles de roble. Los añejos de primera calidad se añejan durante más de ocho años.
Mientras esté en México, pida tequila del bueno, bébalo solo y descubra el verdadero sabor del tequila de buena calidad. Después, llévese a casa cuantas botellas pueda cargar. El dinero que se ahorre será mucho más que cualquier impuesto que le cobren en la aduana.



