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Tulum de noche

Por Jane Ammeson

De día, la antigua ciudad de Tulum es realmente impresionante. Pero de noche, con un cielo de terciopelo negro salpicado de estrellas como telón de fondo, los restos de piedra caliza de esta ciudad maya del siglo XII se revelan con un rostro nuevo, bañado en tenues toques de luz morada, roja, azul y verde. Tulum de noche es un paseo nuevo establecido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, que lleva a los visitantes después de la caída del sol y una vez que las multitudes se han retirado.

Con magníficas escalinatas que ascienden hasta el enorme templo, el Castillo es la edificación más famosa de Tulum, la imagen icónica de la mitad de las postales de la Riviera Maya, rodeada de numerosas edificaciones de menor tamaño. Con la nueva iluminación a color, que destaca los umbrales vacíos y las ventanas sin vidrios, parecen incluso más imponentes en la absoluta quietud de la oscuridad.



Es posible distinguir tenues vestigios de frescos verdiazulados tanto dentro como fuera del Templo de los Frescos. En el Templo de los Dioses Descendentes, un grabado sobre una de las puertas muestra la figura agazapada de una deidad alada asociada con la caída de la noche.

En esta zona, los ríos fluyen bajo la superficie, labrando una vasta red subterránea de vías fluviales, cuevas y pozos denominados cenotes. Este nuevo recorrido nocturno lleva hasta la Casa del Cenote en las afueras de Tulum. Aquí, una sección menos desarrollada que el centro, los edificios se encuentran en diferentes etapas de excavación. Asómese a la oscuridad de los cenotes, que alguna vez se usaron para recolectar agua fresca y lograr acceso al inframundo. En la oscuridad, sin nada más que el tenue pero estremecedor resplandor de luz morada, es fácil creer que los cenotes de Tulum realmente pudieran conectarnos con otro mundo.