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Excursiones: Entre Cultura y Naturaleza

Por Jane Ammeson

En la actualidad es famosa por sus espectaculares playas bañadas por el sol, lujosos centros turísticos y boutiques de tendencias, pero la esencia del eterno atractivo de la Riviera Maya radica en su fabuloso entorno natural, el mismo que cautivó a sus primeros habitantes hace miles de años.

Uno de los mejores lugares para disfrutar la armoniosa combinación de lujo moderno y encanto natural es Xcaret, al sur de Playa del Carmen y uno de sus primeros parques eco-arqueológicos. El compromiso de preservar la vida silvestre de la zona hace más interesante esta ecoaventura para todos los gustos, como ir a nadar con los delfines, flotar por sus dos ríos subterráneos y bucear entre sus cristalinas aguas.

“Xcaret obtuvo el primer récord mundial de Guinness otorgado a un programa de reproducción de especies en peligro de extinción”, me va contando Claudia Pérez Cornelio, directora de relaciones de Experiencias Xcaret, mientras caminamos por un sendero rocoso entre una multitud de aves. “En 2009 teníamos la mayor cantidad de papagayos (95 escarlata y 10 verdes) nacidos en un mismo lugar en un año”. La población de esas brillantes aves del parque, siempre tan cercana (no hay jaulas ni cristales entre los visitantes y los papagayos, que se acicalan cada vez que escuchan el clic de una cámara) alcanza actualmente la cifra de 772, gracias al programa que ya lleva 18 años.



Levantado en Pole, un puerto marítimo maya al sur de la actual Playa del Carmen, Xcaret también venera otros aspectos de la vida yucateca. Viaje en el tiempo al siglo XIX en la Hacienda Henequenera, una reproducción fidedigna con sus techos de tejas, patios interiores, vagones de tren antiguos, equipos para hacer sogas y una amplia catedral. Allí se puede observar a los artesanos trabajando en la Villa Maya, situada sobre un canal rocoso donde emerge a la superficie un río subterráneo.

Aprenda sobre el pasado de la región en la Fiesta Charra, donde vaqueros y vaqueras ataviados con trajes de la época colonial ejecutan complicadas maniobras ecuestres, y donde los Voladores de Papantla giran alrededor de un poste de más de 30 metros. Este ritual ancestral en honor a la deidad del sol fue incluido en la Lista Representativa del Patrimonio Intangible de la Humanidad de la Unesco en 2009. Otra experiencia que no debe dejar escapar es el show Xcaret México Espectacular: más de 300 artistas cantando y bailando en brillantes trajes típicos.

Aunque las recreaciones mayas de Xcaret son impresionantes, no reemplazan la verdadera expresión de esa cultura. Y puede comprobarlo en Cobá, las ruinas de una ciudad que data de 2.000 años. Muchas de sus 6.500 estructuras de piedra continúan ocultas bajo la vegetación selvática. Pero las que sí se pueden ver resultan espectaculares, por ejemplo Nohoch Mul, que con sus 42 metros es la pirámide más alta de la península de Yucatán. Su estrecha escalinata no es muy difícil de subir, y al llegar a la cima se obtiene una vista fascinante de la antigua ciudad y del lago Macanxoc. Durante su visita puede aprender acerca de la alfarería antigua maya tomando clases de cerámica. Y no olvide detenerse a las afueras de Cobá para comprar marquesitas, esos deliciosos pastelillos rellenos de cajeta y enrollados como un cono de helado que son una delicadeza yucateca.



Mientras Cobá muestra los vestigios del pasado maya, el pequeño poblado de Pac Chen se encarga de enseñar a los visitantes cómo es la vida de los mayas hoy día. Sus habitantes cuentan con pocas comodidades modernas y su forma de vida es muy similar a la de los mayas de siglos pasados. Cuando lo visite podrá disfrutar un tradicional festín maya compuesto de cochinita pibil (cerdo cocinado bajo tierra) y de gorditas recién hechas en la cocina instalada debajo de una palapa. Cruce remando la laguna a ver si consigue descubrir los monos que duermen en las cuevas al otro lado, haga un recorrido guiado por la selva, nade en las fresquísimas aguas de un cenote, vuele por encima del manto vegetal selvático en tirolina, compre un frasco de miel para llevar a casa o simplemente duerma una siesta en una hamaca frente al agua.